Incorporación temporal de un directivo senior con autoridad ejecutiva y objetivos concretos, durante un periodo acotado. A diferencia de un consultor, dirige equipos y responde por resultados como un directivo de plantilla.
El interim manager asume responsabilidad directa: gestiona el equipo, toma decisiones y rinde cuentas ante dirección general. Un consultor analiza y recomienda, pero la ejecución sigue en manos de la empresa.
Incorporación rápida, objetivos y KPIs acordados desde el inicio, seguimiento periódico, y una fase final de transición ordenada.
Varía según seniority, sector y duración. Se estructura como tarifa por jornada o mensual, sin los costes de despido de una contratación permanente que no funcione.
Entre 3 y 18 meses.
No es lo habitual, pero en algunos casos puede plantearse al finalizar el encargo.
Industria manufacturera, automoción, alimentación y logística.